Sin mencionar directamente su nombre, la priista manifestó su desacuerdo con esa perspectiva, argumentando que la corrupción no es un asunto arraigado en la cultura del pueblo.
En lugar de ello, destacó la excepcional generosidad y capacidad de perdón que caracterizan a la sociedad. La divergencia en estas posturas refleja las diferentes perspectivas en torno al tema crucial de la corrupción en el país.


