Viernes, 23 de octubre de 2026Hermosillo, Sonora

Herencia del 68 en el movimiento estudiantil de Hermosillo

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Por Mariana Valenzuela

Herencia del 68 en el movimiento estudiantil de Hermosillo
Foto: Dossier Político

Memoria histórica del movimiento estudiantil en Sonora

Un testimonio publicado por Dossier Político recuerda la vinculación entre el movimiento estudiantil de 1968 y las luchas sociales posteriores en Hermosillo, Sonora. La autoría atribuye a una generación que ingresó a la Universidad de Sonora (Unison) en 1977 haber asumido como propia la herencia de las demandas democráticas surgidas un lustro antes.

El texto señala que el ingreso coincidió con la conclusión de la huelga del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado (STEUS), considerada la más prolongada en la historia de la institución. En ese contexto, se reconoció legalmente al sindicato y se obtuvo un contrato colectivo de trabajo. El autor describe su integración inmediata a los comités de lucha y a la Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora (FEUS), junto con compañeros provenientes de preparatorias del estado.

Según el relato, 1978 marcó el reinicio de grandes movilizaciones estudiantiles en la Unison y los colegios de bachilleres. Estas acciones se entrelazaron con las luchas de mineros de Nacozari, ferrocarrileros y telefonistas, impulsadas por grupos de izquierda. A diez años del movimiento nacional, el 2 de octubre dejó de ser solo una fecha conmemorativa para convertirse en jornadas de protesta contra la represión estatal y la persecución política.

Las actividades se desarrollaron en el campus universitario y en espacios emblemáticos de Hermosillo, como frente al mercado municipal y al Palacio de Gobierno Estatal. Se organizaron mitines, recitales, conferencias y acciones culturales. El texto menciona específicamente los eventos frente al museo de la Unison, donde participó el músico José de Molina, originario de la costa hermoseense.

Se relata un incidente durante uno de esos actos, en el que José de Molina dirigió un mensaje desde las escalinatas del museo hacia el jefe de la judicial del estado, quien se encontraba en la zona con agentes armados. El testimonio también evoca la presencia de figuras como Oscar Chávez, Gabino Palomares, Amparo Ochoa y Luis Rey Moreno en estos espacios de protesta.

El autor identifica a los activistas que lo antecedieron en 1971 y 1973 como influencia directa, destacando su coraje frente al régimen. Posteriormente, varios de estos participantes se incorporaron como profesores en la Unison, luchando por derechos laborales y sindicatos, así como apoyando movilizaciones posteriores, como las del Consejo Estudiantil Universitario de Sonora (CEUS).

Finalmente, el escrito atribuye a estas generaciones la transmisión de valores pacifistas, el apoyo al feminismo y la conciencia ecologista. La nota se publica en el contexto del aniversario del 2 de octubre, buscando reconocer el legado histórico contra el autoritarismo.

Fuente original: https://dossierpolitico.com/2026/10/02/la-herencia-del-68/

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